miércoles, 28 de mayo de 2008
si te mueve....
martes, 27 de mayo de 2008
la felicida ja ja ja ja me la dió tu amor jo jo jo jo

Hace poco leí sobre un estudio de la Universidad de Chicago que dice que hay una correlación directa entre la edad y la felicidad: la gente más feliz es la de mayor edad.
Esto se debe parcialmente a que la gente más vieja aprendió a rebajar sus expectativas y aceptar sus logros, dicen los expertos. Una persona de mayor edad podría conformarse "con haber sido maestro y no ganador del Premio Nobel".
¿Esto es triste o sabio? Renunciar a los sueños y contentarse con una vida común, sin sobresaltos... suena un poco a despatarrarse en el sofá del tapizado viejo a ver Tinelli y no pararse más. Por otro lado tengo un amigo que dice que toda terapia se reduce a una regla de oro: "aprender a amar lo que te toca". Hay una madurez y sabiduría en aprender a valorar lo que uno tiene, en empezar a ver el vaso mitad lleno.
En cuanto a mí, ¿fui más feliz de más jóven o ahora? Difícil cuantificarlo. Hay dos condiciones que he reconocido, son las que más feliz me hacen: la libertad y el amor. Y pasa una cosa curiosa: a medida que va aumentando uno, se va reduciendo el otro. A veces extraño esa extraordinaria libertad de los 25, cuando todo era potencia, expectativa, la vida desplegada adelante como una búsqueda del tesoro ... pero ¿la cambiaría por el monumental amor incondicional, invasor, desmedido, multiplicado y potentoso con el que me siento amada hoy? Tendría que estar bastante loca.
Elastichica y Mary Poppins en un par de años...
viernes, 23 de mayo de 2008
sueño del pibe
jueves, 22 de mayo de 2008
en minutos salgo corriendo al gran rex
miércoles, 21 de mayo de 2008
era para el 16 de febrero...
Sí, te tendría que haber dicho que tengo un blog. Pero no es gran cosa.
Hoy mientras comíamos faina en Las Cuartetas, pensaba en cuando nos conocimos. ¿Cuando corno nos conocimos? Con personas menos importantes me acuerdo la noche exacta, lo que tenía puesto, si había un tema de Earth Wind & Fire en la radio. Con vos, el más leal, bienalmado, neurótico entrañable del abasto, no lo sé. Sí me acuerdo que un día te escuché cantar y pregunté quien eras. Creo que fue Silvita Kuyumilpakian que me dijo "Es el Negro P. Canta como los dioses."
Efectivamente, los dioses estaban de fiesta cuando vos cantabas. Los dioses se paraban a aplaudir. Los dioses y yo. Todos de pie.
Si pienso al principio antes de cantar juntos, antes de las noches heróicas y las no tán, los ensayos, los festivales, las grabaciones, el zapateo americano, el tren de la costa, las traduciones de Stevie Wonder (?), antes de Moliere, antes de Tennessee Williams y Chejov, de las noches con el Indio, antes de todo, estaba tu voz.
Cantar con vos. Heaven. En ese cruce entre lo melódico y lo metafísico... armonía musical y una fe común que hay un mundo perfecto no tán lejos de acá.
Nadie es generoso como vos cuando cantás. Que una voz como la tuya le haga la segunda, a una voz como la mía... es un despropósito, pero es el regalo más valioso y cuidado y respetuoso y magnánimo y perfecto que me podías dar.
Celebro tu voz y la mía, juntas y separadas. Celebro lo que tenemos hace tantos años juntos y separados, sin presiones, sin juicios, con humor y con amor.
Hoy mientras comíamos faina en Las Cuartetas, te ví bien. Me puso contenta ... de verte tán bien, y más contenta (soy yo, recordemos) de que seas mío.
martes, 20 de mayo de 2008
el jueves a las 12
Dijimos que nos encontraríamos el jueves. A almorzar en Palermo. Pero no el nuevo Palermo que solía llamarse viejo. En el viejo Palermo que era el nuestro. El de Vidt y Arenales, donde vos te asomabas del sexto piso. El de Beruti y Malabia donde visitaba a mi tía esperando encontrarte. El del 59 donde viajabamos con Lili desde mi casa hasta las de Uds. Ese ere nuestro Palermo, el viejo. Vos querías encontrarnos en Bollini. Yo te propuse mi nuevo lugar de los jueves en la calle Mario Bravo. Eran las 12 y apareciste sonriente igual. Asustaba un poco verte tán igual. Me asustó también ese abrazo, dilatado, abundante. Tenía miedo de llorar. Al principio costaba un poco hablar tranquilos. Siempre verborrágicos cuando estabamos ansiosos. Pero fue decantando. Me dijiste que todavía sabías tocar el tema que me compusiste. Me acordaba bien de ese tema. Y de cómo tuve que besarte esa noche sentada en el piano en Bollini. Traté de evitarlo porque sabía que perdía un amigo. Pero era imposible no besarte. Qué bueno, asi me lo grabas, dije yo. Yo te conté que sólo me acordaba la primera estrofa de la canción que yo te había escrito. ¿Cómo que nunca te la canté? Quiero caminar con vos, quiero estar con vos, quiero hablarte. Imposible que no la hayas escuchado, en esa época la cantaba en cuanto festival había, ¿te acordás que yo cantaba en esos festivales.. en no se qué colegios, La Misericordia, puede ser? A vos poco te importaba recordar los festivales. "¿Me querés decir que me escribiste una canción?" Y, era muy de esa época: Y en la calle te veo pasar y te busco y no estás, y te reís, comiendo helado chorreando chocolate... ¿Te acordás adonde comprabamos esos helados asquerosos por Santa Fe y ...? A vos poco te importaba la heladería. Ah no! No no no no. Cuando te miré a los ojos, se habían acaramelado así cocker spaniel como sólo a vos te sale.... No no no te lo pido. Me salió del alma. No te enamores por favor, te dije, casi implorando. Se me nublaron los ojos. Otra vez no. Yo no necesito esto. Sonaba patético pero salió así: Yo necesito amigos.
Ahí me desperté.
Al rato me llegó tu mensaje. "El jueves a las 12. ¿En Bollini?" No contesté. Entonces me llamaste y hablamos un rato. Curioso después de tanto tiempo tener que romper el hielo dos veces en una mañana. De golpe y sin preámbulo, yo te dije, "Lo que más me pasa es que necesito un amigo." Me parece que te pareció un poco raro. Me parece que te asusté. Pero es así y es bueno que lo sepas.
lunes, 19 de mayo de 2008
livin' la vida loca
martes, 13 de mayo de 2008
the way we were

Fui a muchos colegios. Este fue el quinto. Ahora pienso que estaba en una película de Mark Waters sin saberlo. Una de estas soy yo. Una era la "popular", y otra, la rápida, que envidiabamos pero criticábamos en los piyama parties. Uno era el más bueno, el mejor, el más amigo (el que nunca me besó). Otro, el más "cool" (el que me dió mi primer beso.) Una era la monja más mala que jamás conocí, Sister Ann Dolora. Uno me propuso matrimonio. Otro quería ser presidente. Uno fumaba marihuana todas las tardes. Dos eran hijos de senadores. Uno era Johnny Cordoba (pronunciado "cordouuuba"), el único otro argentino del colegio.
viernes, 9 de mayo de 2008
59 piñas

Había empezado este post anoche. Anoche tenía un cierto suspenso. Hoy sólo tiene drama.
Mi hijo de 11 años heredó su filiación fubolística de mi familia política, superando a cualquier pariente y antepasado en cantidad y calidad de pasión por la camiseta. Esa es su cruz. Mi hijo es de River Plate.
Hace unos anõs, escribió una carta al club millonario (ja!), que decía así: Desde que nací soy hincha de River. En las buenas y en las malas... De cuna al cajón, gallina de corazón. Quiero ser socio! ¿Hasta cuando sigue cerrada la inscripción?... El 20 de febrero del 2006 nos llegó un llamado de un Sr. Gimenez, Lucho y partimos hacia Nuñez a asociar al niño. Si bien no era un dotado para el fútbol, empezó en la escuelita de River y a fuerza de patear penales a diario a la Santa Rita en el fondo de mi jardín, la empezó a mover. Juega como es en la vida: el tipo arma.
Por mi lado, he hecho innumerables colas en el Monumental con su carnet para todos los partidos que creo podemos ir una madre con un hijo de sexto grado. El padre también hace el aguante, pero seamos claros, la que no duerme por un partido en casa soy yo... y el Caballero Templario del gallinero que es mi hijo.
El Caballero, que en 6to B es llamado "El Bushito", es el último defensor de River en su clase. Había uno que otro gallina pero la verdad sea dicha: ésta es la era xeneize. Qué chico tiene ganas de pasar toda la primaria sin festejar un campeonato...
Ayer lo fui a buscar al Bushi a un entrenmiento despues del colegio, y lo veo jugando con la camiseta de Boca. Le gritaban "Al centro Bushi!! O te llamamos 'Román'!" Estaba cumpliendo una prenda por el resultado del Superclásico. Las madres se ríen cuando me ven llegar. "¿Qué es eso que tiene mi hijo adherido al cuerpo?" grito yo desde lejos. Aclaremos, las madres bosteras son insoportables. Cuando metió un golazo de cabeza (como el de Abreu del domingo - pero éste entró), se levantó la camiseta y mostró sonriente la franja colorada y los colores de su corazon.
A la vuelta venía callado tomando esa asquerosa bebida azul de extraterrestres. "Si no ganamos esta noche, mañana me como 59 piñas." Y empezó a contar: "10 del Turqui, 5 de Lule, 9 de Santi...." Eran como ocho los bosteros que iban a pegar a mi hijo...
A esta altura, de River no me sorprende nada... pero un maracanazo como el de anoche quién se lo esperaba... Esta mañana el auto al colegio era una morgue. Yo, típica madre, acoto "la apuesta era si perdía. Perder no perdimos." El Caballero me contesta "yo aposté que ganabamos, ma." Al bajar, agarra la mochila, sonríe y me dice "No te preocupes, Mamá. El único que pega fuerte es Lule y con él aposté un poco menos..."
miércoles, 7 de mayo de 2008
How to visit a museum
Hay un libro de David Finn titulado así. Empieza diciendo que no hay una manera correcta o incorrecta de visitar un museo.
Menos mal.

No me malinterpreten. Adoro ir a los museos, y ver qué obras me mueven y tratar de dilucidar porqué. Y pensar en las centenas de generaciones de seres humanos que dejan su huella en estos lugares.
Pero también me tomo tiempo para respirar ese aire culto de museo, ver a quien retan las señoras de uniforme que tienen mucho poder.
Y amo sacar fotos prohibidas en los museos. Ojo no saco con flash, ni haría nada para turbar la paz de estos pasillos ni de los espíritus iluminados que los habitan.
Pero me da un pequeño éxtasis lograr la foto prohibida de la obra maestra. Perdón.
No me malinterpreten. Adoro ir a los museos, y ver qué obras me mueven y tratar de dilucidar porqué. Y pensar en las centenas de generaciones de seres humanos que dejan su huella en estos lugares.
Pero me da un pequeño éxtasis lograr la foto prohibida de la obra maestra. Perdón.
martes, 6 de mayo de 2008
atrapada en un mundo perfecto
sábado, 3 de mayo de 2008
¿Ud conoce a uno de estos?

"Narcisistas adoran su reflejo en el espejo de la red..."
Asi lee una nota con la que me crucé hace unos días. Parece que el exhibicionismo es un complejo que circula a sus anchas por los blogs de la red. "El blog, que nació como un viaje del diario personal al mundo virtual, es ahora una vitrina que permite al blogger disfrutar de su propio reflejo cada día." Según los expertos, "los narcisistas disfrutan igual todo tipo de atención, ya sea odio o amor. Les basta con que su nombre esté escrito correctamente".
¿Conoce Ud a uno de estos? O peor, ¿Es Ud uno de estos?
jueves, 1 de mayo de 2008
Boda en Marrakesh
¿Premonitorio?
¿Qué nos hace elegir a quien elegimos? La conocida dicotomía: ¿Te casas con el amor de tu vida, o con la persona que tienes al lado cuando estás listo para casarte?
martes, 29 de abril de 2008
Lo prometido es deuda
Todo indicaba que ahí terminaba la historia, al menos para mí. En pocos meses el objeto de mis deseos y la petite Sophie estarían estudiando juntos en el exilio, cursando juntos el otoño y alguna materia, con mi suerte algo de arte italiano renacentista, y caminando de la mano a la heladeria de la calle Dunster. Septiembre en Nueva Inglaterra no falla.
Pero un verano podía cambiar tantas cosas...O no? Antes un verano daba inmensas oportunidades para cambios radicales, crisis, rupturas, affaires...ahora como mucho, se me aclara un poco el pelo o me sale una peca más ...
Ese verano la petite veraneó en Córcega. La madre de Sophie, alpinista profesional en las escalinatas aristocráticas europeas, no terminaba de aprobar de mi IncrediBoy, y de la experiencia universitaria norteamericaa que servia solo para distraer a una chica de su destino natural (edición limitada la señora). No sé los detalles pero Sophie terminó el verano a bordo de un yate de un conde, un tal Stefane, comprometida para casarse en octubre. El conde tenía 36 años y nos parecía un anciano. Sophie nunca llegó a Harvard.

Hubo algo que siempre me dio pena de la historia de la petite. Años más tarde cuando gané la beca para irme a estudiar allá, hubo en encuentro en una comida yuppie al oeste de Central Park. Por fin la conocí. Ella estaba de visita sin el marido ni los dos hijos. Tenía sólo 23 años pero era una señora. Tenía cada rulo rubio perfectamente colocado estrategicamente entre una vincha Chanel y los aritos Bulgari. (Yo tenía una mini de rayas negras y blancas y unas medias negras que llegaban arriba de la rodilla. Creo que se usaban). Nos presentó él, mi amado.
Mientras yo hacía un esfuerzo por seguir un cuento de Cristopher Cline en una punta de la terraza, intentaba mirarlos como al pasar. Hablaban mucho. A veces parecían mirarse a los ojos sin hablar. Yo me preguntaba si yo tendría alguna vez algo que ver en esta historia. Ella tenía una sonrisa triste. El parecía consolarla. Cuando los volví a mirar, él no estaba más. ¿Se habría ido sin saludar? Eran tán pocas las oportunidades que tenía de verlo... De repente alguien me toca de atrás. Me mostró dos entradas para escuchar a una cantante nueva en el East Village. Huimos juntos. Sophie quedó con unos europeos altísimos en la terraza. Yo me fui con IncrediBoy. Era septiembre de 1988.
Pero un verano podía cambiar tantas cosas...O no? Antes un verano daba inmensas oportunidades para cambios radicales, crisis, rupturas, affaires...ahora como mucho, se me aclara un poco el pelo o me sale una peca más ...
Ese verano la petite veraneó en Córcega. La madre de Sophie, alpinista profesional en las escalinatas aristocráticas europeas, no terminaba de aprobar de mi IncrediBoy, y de la experiencia universitaria norteamericaa que servia solo para distraer a una chica de su destino natural (edición limitada la señora). No sé los detalles pero Sophie terminó el verano a bordo de un yate de un conde, un tal Stefane, comprometida para casarse en octubre. El conde tenía 36 años y nos parecía un anciano. Sophie nunca llegó a Harvard.

Hubo algo que siempre me dio pena de la historia de la petite. Años más tarde cuando gané la beca para irme a estudiar allá, hubo en encuentro en una comida yuppie al oeste de Central Park. Por fin la conocí. Ella estaba de visita sin el marido ni los dos hijos. Tenía sólo 23 años pero era una señora. Tenía cada rulo rubio perfectamente colocado estrategicamente entre una vincha Chanel y los aritos Bulgari. (Yo tenía una mini de rayas negras y blancas y unas medias negras que llegaban arriba de la rodilla. Creo que se usaban). Nos presentó él, mi amado.
Mientras yo hacía un esfuerzo por seguir un cuento de Cristopher Cline en una punta de la terraza, intentaba mirarlos como al pasar. Hablaban mucho. A veces parecían mirarse a los ojos sin hablar. Yo me preguntaba si yo tendría alguna vez algo que ver en esta historia. Ella tenía una sonrisa triste. El parecía consolarla. Cuando los volví a mirar, él no estaba más. ¿Se habría ido sin saludar? Eran tán pocas las oportunidades que tenía de verlo... De repente alguien me toca de atrás. Me mostró dos entradas para escuchar a una cantante nueva en el East Village. Huimos juntos. Sophie quedó con unos europeos altísimos en la terraza. Yo me fui con IncrediBoy. Era septiembre de 1988.
lunes, 21 de abril de 2008
la clásica historia
A mí me gustaba él.
A él le gustaba ella. Yo tenía quince años. El, dieciseis. Ella se llamaba Sophie y tenía una vespa rosa. El vivía en Roma. Ella también. Yo vivía soñando con él. Ellos vivían abrazaditos en una vespa rosa haciendo wheelies por empedrados medievales. Bip bip. Yo vivía escribiendo cartas que nunca mandaba.
Pasaron los años. El estudiaba en Harvard. Yo estudiaba en un edificio destartalado en la esquina de Moreno y Defensa. Ella preparaba su ingreso universitario. Me llamó un día con la noticia. "La aceptaron a Sophie! En Harvard! ¿Hola? ¿Estás ahí?" Porque ese era mi karma. Yo era la amiga. Es trillado, lo sé, pero mi vida tiene muchas escenas de comedia romántica.
Sigo mañana.
jueves, 17 de abril de 2008
Uruguay III: Conaprole
Aprecio este gesto de mi amado porque conozco bien sus gustos por la mañana.
Uruguay II: En busca de Uruguay, cueste lo que cueste
Cuando ya estaba agonizando en la antepenúltima subida, sentí la mano de mi amado sobre mi derrière ejerciendo la suficiente presión como una especie de motor trasero manual. "¿Te ayuda?" me pregunta mi más que nunca amado. "Es heavenly" le digo, recordando porqué es mi amado.
Finalmente encontramos Uruguay...
miércoles, 16 de abril de 2008
Uruguay I
De Uruguay amo las fiambrerías, las calles empedradas, los caminos que corren al lado de la costa, los prados vacíos, el mar perfecto. Amo lo cálido, la sencillez, la falta de pretensión...
Ayer rapté a mi amado, (Cuando digo mi amado, es "my beloved", mi marido, el que anteriormente fue conocido en este blog como Mr. Increible -marido de Elastichica.) Lo cité a Mr Increible en Puerto Madero para almorzar.Mientras él me esperba inocentemente en el restaurant de enfrente, hice el check-in y le mandé un mensaje diciendo que se cruce a la terminal de Buquebus. Cuando se enteró que se trataba de un secuestro express, largó una carcajada. Balbuceó algo de una reunión a las 3 en microcentro. "Qué pena", le dije. "Yo a las tres, voy a estar en Uruguay".
Hoy, en su cumpleaños, amanecimos en ese resort donde tantas veces me había querido llevar. A mi no me gustan los "resort". Estoy en contra del "resortismo" sean Club Med o Cuatro Estaciones, no es lo mío. Pero hete aqui que lo amo y es su cumpleaños.
Ahora, yo intento poner buena onda, pero ¿porqué la escenografía asiática? Es la polinesia a la americana en Uruguay. ¿No se puede tomar un lugar perfecto y dejarlo perfecto?
Y ¿qué pasa con las yerberas? ¿No existe otra flor zen que flote en agua? Las están gastando. (la vuelta la hicimos en la Cacciola. El pancho no era nada zen...)
domingo, 13 de abril de 2008
Oleo de una mujer con sombrero
Hoy me acordé de esta canción. Me la dedicaron más de una vez. Siempre el pretexto era que yo era cobarde para el amor. La verdad era que los chicos querían sexo, y yo me lo estaba "perdiendo". Me perdía "esa bella locura", mi breve cintura debajo de él/ellos. Me perdía su forma de amar. Me perdía su huella en mi mar. Aclaremos que no eran Silvio Rodriguez los que me lo cantaban. Eran chicos de Buenos Aires. Uno desafinaba mucho.
La única vez que dolió fue la tercera. Ya hacía un tiempo que el que era mi incondicional me venía ofreciendo "conocer el deliriio y el polvo" y yo siempre por alguna razón, "huía como una gaviota". Eran otras épocas. Yo lo quería reservar. Como si se gastara.
Hoy nos quedamos hablando con mi amado sobre la primera vez. Hablamos de Sophie, la sueca-francesa con la que debutó él a los 16 recién cumplidos. (Tenía 15 en realidad, pero por alguna razón, prefiere decirme que tenía 16). A Sophie la conozco bien porque hay 346 fotos de la rubia en una caja de zapatos de Fausto Santini tirada en el altillo. Cada tanto me cruzo con la caja y me quedo tildada mirando a la diosa de mirada dulce. Sophie no se lo perdió. Al delirio y el polvo. Con razón sale tán linda.
miércoles, 9 de abril de 2008
I got it from my mama
Mis hijas me hacen un homenaje. Todas las tardes estos últimos dias. Hacen un baile sugestivo, con un movimiento de cadera muy fluido, y sonrientes me cantan esta canción. Aclaro, mis hijas tienen 13 y 14 años. Son lindas, graciosas y buenas. Pero este homenaje...
martes, 8 de abril de 2008
Cuando fui la amante de Peron (2nda Parte)
Parece que como actriz, no tenía futuro.
Esa tarde en la Juilliard todos los que habíamos dado la prueba nos acercamos al papel que pegaron en la puerta con los nombres de los que tenían un "call-back" (los que habían pasado el filtro inicial). El papel decía "Call-backs: Polly Painter".
De Yale Drama School me acuerdo poco. Más que nada de Shenille, la alumna que me hacía de guía por el campus. No pegaba ni una conjugacion ni un tiempo verbal. Ese día anoté esta maravillosa frase: "I had me some donuts this morning and they be doin' flips in my stomach." Y ella estudiaba en Yale. Sólo en USA.
Esa fue la noche de mi último fracaso actoral. Mi unico consuelo era ir corriendo a los brazos del más espléndido, el que me encantaba con pasión. Con el más espléndido, antes de partir para New Haven, habíamos tenido una noche neoyorquina perfecta. Fuimos al restaurant Arcadia, y luego a su departamento con unos arándanos. Fue lo más parecido a Sex in the City que jamás me había ocurrido (y no solamente por la parte de la City). Según mi amiga Lula, le escribí una postal que decía: "Estoy en Nueva York. Me rebotaron en las escuelas. Pero tengo un novio de morirse." Le toqué el timbre a mi flamante "novio" con una botella en una mano y una cajita de arándanos en la otra. Hice un gesto como para hundirme en su abrazo, pero él me frenó. "Tenemos que hablar".
Pero.. porqué no se van todos un poco a la Polly que te Painter... Lloré como Juana de Arco, y para peor, y no había ningún casting que lo viera...
En Buenos Aires acepté un trabajo en un estudio jurídico importante de más de 30 abogados por 75 australes mensuales. Copiaba actas en libros societarios y hacía los registros del art 123 en la Inspeccion General de Justicia. Era un lujo tener un trabajo pago en el año 86. Hasta que una noche a fines del 87 fuimos con Fernando F al Gran Splendid a ver "Hechizo de Luna". Y era clarísimo nuevamente: yo quería amar así, yo quería actuar así y tenía que volver a Nueva York. Corté con Fernando F. y en dos semanas hice 5 solicitudes de ingreso a distintos programas de Master en Derecho en o cerca de Nueva York. Me aceptaron en uno con media beca. Busqué "fundación" en las páginas amarillas y les mandé cartas manuscritas pidiendo plata hasta a la Fundacion ADDA (Asociación para la defensa y los derechos de animal). Conseguí el resto de la plata y en agosto de 1988, me tomé el buque.
No era Nueva York, pero me metí en el Club de Drama de la universidad y me dieron un rol en el musical del otoño.

Llamé a Buenos Aires (que salía millones de australes) y avisé de mis éxitos. Me eligieron para ser la "Mistress" en Evita y canto una cancion divina... sola ! Mi papá se reía. "Podrá ser? ... La mando a Jarvard para que sea la amante de Peron..."
Esa tarde en la Juilliard todos los que habíamos dado la prueba nos acercamos al papel que pegaron en la puerta con los nombres de los que tenían un "call-back" (los que habían pasado el filtro inicial). El papel decía "Call-backs: Polly Painter".
De Yale Drama School me acuerdo poco. Más que nada de Shenille, la alumna que me hacía de guía por el campus. No pegaba ni una conjugacion ni un tiempo verbal. Ese día anoté esta maravillosa frase: "I had me some donuts this morning and they be doin' flips in my stomach." Y ella estudiaba en Yale. Sólo en USA.
Esa fue la noche de mi último fracaso actoral. Mi unico consuelo era ir corriendo a los brazos del más espléndido, el que me encantaba con pasión. Con el más espléndido, antes de partir para New Haven, habíamos tenido una noche neoyorquina perfecta. Fuimos al restaurant Arcadia, y luego a su departamento con unos arándanos. Fue lo más parecido a Sex in the City que jamás me había ocurrido (y no solamente por la parte de la City). Según mi amiga Lula, le escribí una postal que decía: "Estoy en Nueva York. Me rebotaron en las escuelas. Pero tengo un novio de morirse." Le toqué el timbre a mi flamante "novio" con una botella en una mano y una cajita de arándanos en la otra. Hice un gesto como para hundirme en su abrazo, pero él me frenó. "Tenemos que hablar".
Pero.. porqué no se van todos un poco a la Polly que te Painter... Lloré como Juana de Arco, y para peor, y no había ningún casting que lo viera...
En Buenos Aires acepté un trabajo en un estudio jurídico importante de más de 30 abogados por 75 australes mensuales. Copiaba actas en libros societarios y hacía los registros del art 123 en la Inspeccion General de Justicia. Era un lujo tener un trabajo pago en el año 86. Hasta que una noche a fines del 87 fuimos con Fernando F al Gran Splendid a ver "Hechizo de Luna". Y era clarísimo nuevamente: yo quería amar así, yo quería actuar así y tenía que volver a Nueva York. Corté con Fernando F. y en dos semanas hice 5 solicitudes de ingreso a distintos programas de Master en Derecho en o cerca de Nueva York. Me aceptaron en uno con media beca. Busqué "fundación" en las páginas amarillas y les mandé cartas manuscritas pidiendo plata hasta a la Fundacion ADDA (Asociación para la defensa y los derechos de animal). Conseguí el resto de la plata y en agosto de 1988, me tomé el buque.
No era Nueva York, pero me metí en el Club de Drama de la universidad y me dieron un rol en el musical del otoño.

Llamé a Buenos Aires (que salía millones de australes) y avisé de mis éxitos. Me eligieron para ser la "Mistress" en Evita y canto una cancion divina... sola ! Mi papá se reía. "Podrá ser? ... La mando a Jarvard para que sea la amante de Peron..."
lunes, 7 de abril de 2008
Cuando fuí la amante de Perón (1era parte)
En mi taller de dramaturgia estamos entrando en una nueva etapa. Ahora además de intentar extirpar escenas con contenido dramático de nuestros inconcientes, resulta debemos conectarnos con nuestros cuerpos, relacionarnos con lo actoral que llevamos dentro y animarnos a expresar quienes somos desde ahí... ¿queda claro?
En el ejercicio de hoy tuve que exponer en forma de relato, mi relación con la actuación. Al escuchar mi triste historia, mi profesor, y maestro, me ha intimado a que hoy mismo lo ponga por escrito. Sin escatimar demasiado detalle (por esto, me disculpo). Acá va...
No puedo contar como experiencia actoral, los personajes (generalmente masculinos) que me tocaban invariablemente en el colegio de monjas al que asistí(varones no había, y los personajes femeninos les tocaban a las chicas lindas). Tampoco se apreció nunca en el ambiente teatral que fui seleccionada entre muchas chicas que curtían la parroquia, para hacer de Maria Magdalena en un Via Crucis Viviente en Plaza Francia.
Mis primeras clases de teatro en serio fueron con Roberto Saiz en San Telmo. Corría el año '84 (me encanta poner "corría el año tal"... efectivamente los años corren y apenas los alcanzo). Estaba cursando cuarto año de Derecho y se me permitía este "jobby". A mi padre, que aclaro es un muy buen tipo, le tranquilizaba que yo repitiera cada tanto que era efectivamente un "jobby".
Como a todos, a mí también las clases de teatro me volaban un poco las neuronas. Algunos compañeros (que hoy integran una banda de humor capaz de investigar un suicidio colectivo de pingüinos) se habían pasado al Conservatorio (Nacional de Arte Dramático en la calle Araoz). Yo, en cambio, seguía cursando Derechos Reales, y aprendiendo de memoria las causales de la excepción de incompetencia.
De repente se me dio una posibilidad imperdible: estudiar teatro por un mes en una escuela de Nueva York. Mi maestro Roberto me preparó y me mandó cual paloma herrera con mi monólogo de Juana de Arco de Shaw fotocopiado, memorizado y dobladito en el bolsillo minúsculo de mis jeans rosas (de marca Hugs). Camuflada como una inocente visita a mi hermana, dí una audición de la san p con lagrimas y mocos verdaderos, y me aceptaron. En Buenos Aires estaban todos felices con mis éxitos. (Mi mamá especialmente porque hubiera querido ser actriz y famosa. Mi papá felízmente preocupado...)
Este fue mi segundo paso en el teatro se me terminaron de volar las neuronas, quedando la última ahí en Madison Avenue, estacada con dendrita, mielina y nudo de ranvier (Anatomía, 4to año, bachiller. Para estas inutilidades tengo memoria).
Al poco tiempo terminé la facultad, y llegó el momento de la verdad. -Esta es la parte que me da mucha vergúenza.- Quería volverme a Nueva York pero no tenía plata. Quería ser moza, conseguir algún jeito en la off-off-off... se me hacía agua la boca de sólo pensarlo. Además había un tipo (cherchez il "tippe")... me encantaba ... el más espléndido de todos los "tippes"... y quería concretar algo que había quedado insinuado. Mi papá, ahora infelizmente preocupado, me propuso que si entraba en una buena escuela de teatro, él vendería nuestra casita en Miramar para que pudiera ir. Decidí hacer la prueba en la Juilliard y Yale Drama School, las dos escuelas más prestigiosas de actuación. Tiré la moneda: Si esto era lo mío se tenía que dar. Sino, en marzo me esperaba la entrega del título y la jura de la bandera.
Era un enero muy frío. Me preparé como pude un monólogo clásico y uno moderno. Cuando llegué a la Juilliard, me dieron un numerito, 667. Había seis vacantes.
Continuará mañana...
En el ejercicio de hoy tuve que exponer en forma de relato, mi relación con la actuación. Al escuchar mi triste historia, mi profesor, y maestro, me ha intimado a que hoy mismo lo ponga por escrito. Sin escatimar demasiado detalle (por esto, me disculpo). Acá va...
No puedo contar como experiencia actoral, los personajes (generalmente masculinos) que me tocaban invariablemente en el colegio de monjas al que asistí(varones no había, y los personajes femeninos les tocaban a las chicas lindas). Tampoco se apreció nunca en el ambiente teatral que fui seleccionada entre muchas chicas que curtían la parroquia, para hacer de Maria Magdalena en un Via Crucis Viviente en Plaza Francia.
Mis primeras clases de teatro en serio fueron con Roberto Saiz en San Telmo. Corría el año '84 (me encanta poner "corría el año tal"... efectivamente los años corren y apenas los alcanzo). Estaba cursando cuarto año de Derecho y se me permitía este "jobby". A mi padre, que aclaro es un muy buen tipo, le tranquilizaba que yo repitiera cada tanto que era efectivamente un "jobby".
Como a todos, a mí también las clases de teatro me volaban un poco las neuronas. Algunos compañeros (que hoy integran una banda de humor capaz de investigar un suicidio colectivo de pingüinos) se habían pasado al Conservatorio (Nacional de Arte Dramático en la calle Araoz). Yo, en cambio, seguía cursando Derechos Reales, y aprendiendo de memoria las causales de la excepción de incompetencia.
De repente se me dio una posibilidad imperdible: estudiar teatro por un mes en una escuela de Nueva York. Mi maestro Roberto me preparó y me mandó cual paloma herrera con mi monólogo de Juana de Arco de Shaw fotocopiado, memorizado y dobladito en el bolsillo minúsculo de mis jeans rosas (de marca Hugs). Camuflada como una inocente visita a mi hermana, dí una audición de la san p con lagrimas y mocos verdaderos, y me aceptaron. En Buenos Aires estaban todos felices con mis éxitos. (Mi mamá especialmente porque hubiera querido ser actriz y famosa. Mi papá felízmente preocupado...)
Este fue mi segundo paso en el teatro se me terminaron de volar las neuronas, quedando la última ahí en Madison Avenue, estacada con dendrita, mielina y nudo de ranvier (Anatomía, 4to año, bachiller. Para estas inutilidades tengo memoria).
Al poco tiempo terminé la facultad, y llegó el momento de la verdad. -Esta es la parte que me da mucha vergúenza.- Quería volverme a Nueva York pero no tenía plata. Quería ser moza, conseguir algún jeito en la off-off-off... se me hacía agua la boca de sólo pensarlo. Además había un tipo (cherchez il "tippe")... me encantaba ... el más espléndido de todos los "tippes"... y quería concretar algo que había quedado insinuado. Mi papá, ahora infelizmente preocupado, me propuso que si entraba en una buena escuela de teatro, él vendería nuestra casita en Miramar para que pudiera ir. Decidí hacer la prueba en la Juilliard y Yale Drama School, las dos escuelas más prestigiosas de actuación. Tiré la moneda: Si esto era lo mío se tenía que dar. Sino, en marzo me esperaba la entrega del título y la jura de la bandera.
Era un enero muy frío. Me preparé como pude un monólogo clásico y uno moderno. Cuando llegué a la Juilliard, me dieron un numerito, 667. Había seis vacantes.
Continuará mañana...
sábado, 5 de abril de 2008
Yo creia que iba a ser famosa

INES (CONT’D) ¿Estás bien mami?
MEME Si, pero quería ver estas fotos, las que me trajo Manucho... ¿Vos qué hacés acá querida?
INES Estoy de visita ma, ¿te acordas?
MEME No, porque ¿donde vivis querida?
INES Vivo en Nueva York, ¿te acordas mami?
MEME Ah si. Te fuiste. Me dejaste en escabeche.
INES ¿En escabeche? ¿Qué es escabeche?
MEME ¡Esta es la que estaba buscando! Mirá acá tenía 14 años. Estabamos en Mendoza. Yo era Cenicienta. En la obra del colegio La Misericordia.
INES Estas lindísima Ma.
MEME El vestido era de organza y la tiara era de la mamá de Sarita Pinto. Los Pinto eran gente muy bien de allá, de Mendoza. (Se ríe) Esa noche había unos chicos de pantalón largo, el Mago Fontana y Ralo Puga Menendez. Me andaban persiguiendo pero no se animaban a acercarse … yo los conocía porque me habían hecho la pasada muchas veces. Bajaban por Colon y pasaban justo delante de casa en Patricias Argentinas. Daban la vuelta y volvían. A Mamá no le gustaba nada. (Vuelve a mirar la foto.) Yo estaba segura que iba a ser famosa. (Se ríe con amargura.) ¿Y vos cuando te vas a casar querida?
INES Ma yo estoy casada, hace bastante.
MEME Nené querida. Yo sé que no te casaste con él por culpa nuestra. Porque era judío y vos sabías que para mi eso era algo muy complicado.. y no porque yo tenga ningun prejuicio porque yo soy muy abierta con todos los credos, las razas. Si no tengo mas amigos judíos es porque no conozco a más judíos, más que a los Hirsch, que no parecen judíos para nada. A veces muestran la hilacha, pero en general son de lo más agradables. Ahora todo esta bien, las cosas estan mas sueltas querida. En esa época estaba preocupada no por mí … pero la gente habla Nené… bueno hablaba. Ahora … estan todos muertos. Casate querida, dame el gusto.
INES Mama (sin palabras…) Me casé hace 15 años.
MEME Pero de que hablás? De ese tramite en un registro. Eso no es casarse. ¿Adonde vivís vos querida?
INES En Nueva York mami.
MEME Ah cierto. Te fuiste. Me dejaste en escabeche.
miércoles, 2 de abril de 2008
como eramos antes
Estas fotos van dedicadas al Mellizo. Hay noches, como esta, en las que hace bien recordar cómo eran las cosas antes... gracias melli
martes, 1 de enero de 2008
preparados, listos....
YA ! ... here I am. Today is the day. No more dwelling over spilt milk. The first day of the rest of my life. Or so they said.
I looked in the mirror this morning. Another year gone by. I am older. My hair is tied back. My eyes are deeper. It is summer. I tie a cloth round my body every morning. I wear the same shirt as yesterday. It’s a long shirt. It feels like last year. I have one pair of shoes. I don’t seem to need anything anymore... just you.
jueves, 1 de noviembre de 2007
e agora, me diga onde eu vou
Creo que es mi canción preferida. Soy nula con el idioma. Siempre pensé que la cantaba a una japonesa ("geisha").
Pero es magia pura y se las dejo acá de regalo. Hasta la vuelta.
jueves, 16 de agosto de 2007
No voy a escribir sobre Rayuela

No voy a escribir sobre Rayuela. Nunca me animaría. Voy a escribir cuatro párrafos cortos sobre este libro y lo voy a poner acá sólo mientras haga falta.
Hace más de 20 años que está este libro en mi casa. Es de esos libros que se quiebran cuando los abrís. Es de la editorial “Bruguera-Libroamigo”. Primera edición , 1979. Yo tenía 17 años.
No sé cuando se empezó a quebrar, ni porqué me interesa saberlo. Inicialmente se nota que se partió en el capítulo 24 (“Yo no me sé expresar – dijo la Maga secando la cucharita con un trapo nada limpio”). Y el otro gran quiebre está en el 83 (“¿Porqué escribo esto?”)
Sí me acuerdo que lo abrí esa tarde que mi hermana, la mayor, me lo trajo envuelto (“8. Ibamos por las tardes a ver los peces del Quai de la Mégisserie”), y lo volví a agarrar la noche que me besó Cachito Lagomarchini (“16. Cuando se fue de la pieza era casi de madrugada, y yo ya ni sabía llorar”). Al terminar la facultad, lo estuve hojeando, o deshojando un poco más (“Un perfecto asco -dijo Olivera- sacáme esa porquería del plato.”) Y así se ha ido partiendo, separando en capítulos, dividiendo en hojas sueltas; cachos y otros cachitos.
Hace poco encontré la página 297 en un cajón y la puse en su lugar (“Lo mejor sería que yo me volviera a casa, dijo Talita, mirando penosamente a Traveler.”) Y hoy está completo, partido, quebrado y sostenido por una gomita sucia.
“A su manera este libro es muchos libros, pero sobretodo es dos libros.”
El libro donde yo lo espío a él. Y el libro donde él me espía a mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



